24 May 2020

Como Champagne en totuma

Posted in Opinión, Deportes

Por: El Padrino

(Artículo de opinión)

Soy un aficionado más a las maratones, por lo regular trato, al menos, de participar en dos al año; esta temporada por el imprevisto de salud a nivel mundial han suspendido todas las competencias de este tipo, así como el fútbol, el ciclismo y demás. Nos toca que reinventar entrenamientos para mantener la forma y en medio de este panorama, aparecen las carreras virtuales, a mi parecer más descomplicadas pero no igual de competitivas.

No alcancé a inscribirme en la maratón virtual 5k pero de igual manera bajé  una aplicación e hice el intento de cumplir el reto, sin embargo, me quedaron dudas respecto a esta modalidad. Corrí durante 30 minutos bajo techo (en casa), estacionariamente, sin caminadora, sin banda, revisé la distancia y me marco 1.3 millas. Al parecer, el GPS se confunde en esta situación, pero es efectivo a cielo abierto. Entonces, si el corredor es mayor de 70 años, o si vive en una zona de alto riesgo (alerta naranja) donde no se le permite tener acceso al parque, está limitado a ejercer esta práctica; o si somos poco amigos de la tecnología nos quedamos sin la oportunidad de participar.

Los que nos encontramos en alguno de estos casos nos gustaría tomar parte, nos ayudaría en el bienestar físico y mental para sobrellevar este confinamiento; a pesar que me encuentro entre los que laboran (horario especial), deportivamente he visto disminuidas mis prácticas.

Por otra parte, parece que el practicar un deporte en sitios abiertos con el tapabocas puesto, además de incómodo puede resultar riesgoso. Encontré en un diario de circulación nacional, que le colapso un pulmón a un joven de 26 años por correr con tapabocas (en China), no usarlo genera multas y nos expone al virus. 

A decir verdad, reconozco que la virtualidad es una opción pero no es igual, hace falta el roce con los demás competidores, la obsesión por alcanzar un punto de kilometraje intermedio, sentir el sol o la lluvia, el apoyo de los espectadores y la satisfacción de rebasar la meta. Una experiencia carente de esto es como tomar Champagne en totuma.

Sólo nos queda espera, confiar en el Todopoderoso que esta situación pase a ser un mal recuerdo y nos volvamos a encontrar en el punto de salida para asumir un nuevo reto o que entre todos busquemos alternativas para en algo mejorar la práctica de esta disciplina desde la virtualidad.

 

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